martes, 4 Ago, 2020

Estilistas de la cocina: profesionales que convierten los platos en estrellas

por | Feb 23, 2020 | Hostelería, Sectores

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La tarea de conseguir que un plato luzca como una obra de arte tiene nombre: se llama food styling y es una profesión cada vez más demandada entre los restaurantes y el mundo de la alimentación en general. Los responsables de esta labor publicitaria son los estilistas de alimentos o estilistas de la cocina, los cuales se ocupan de hacer que te entre el gusanillo engalanando estéticamente la comida para que no puedas resistirte a sus encantos.

La ausencia de percepción sensorial olfativa o táctil no es obstáculo para estos profesionales. Sus imágenes generan en espectador, por sí mismas, un deseo imperioso de probar el producto. Hamburguesas rebosantes con salsas precipitándose sensualmente por sus lados. Frutas y verduras cuyo brillo y color deslumbrarían a un daltónico. Bebidas que sacian la sed vía ocular al tiempo que la incrementan, postres que piden a gritos ser saboreados con los ojos cerrados. Los alimentos que vemos en pantalla, en carteles, y en cartas de restaurantes nos arrebatan la razón, nos nublan la mente y apelan a nuestros instintos. 

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Perfil foodstyler

Los estilistas de la cocina son los que, mediante un buen puñado de trucos adquiridos sumados a su ingenio, buscan el outfit perfecto a los alimentos para que parezcan sacados del mismísimo Jardín de las Delicias. Los trucos más habituales van desde usar espuma de afeitar para simular la cerveza ideal hasta untar yodo sobre el pollo al horno para darle el toque supreme. Untar con aceite o rociar con agua son el ABC de las técnicas de embellecimiento de comida a posteriori.

Los estilistas de alimentos, profesionales de hacer que comamos por los ojos, suelen trabajar en empresas de fotografía o publicidad. De hecho, suelen tener formación o experiencia como fotógrafos y vienen normalmente de la rama publicitaria. Lo común es que, por su afinidad con el universo gastronómico, hayan acabado convertidos en foodstylers. Otra gran parte de los estilistas de la comida vienen de la propia cocina profesional o amateur. Cocineros o amantes de los fogones que han decidido ponerse detrás de las cámaras como complemento a su trabajo o para dedicarse plenamente.

Formación en food styling

Como respuesta a la creciente demanda de los restaurantes y marcas de alimentación de este perfil profesional, están surgiendo ya algunas propuestas formativas especializadas en este tipo concreto de fotografía.

BeFoodstyler Academy

La foodstyler Laura Bustarviejo y la fotógrafa Paloma Rincón constituyen un ejemplo de esta floreciente profesión. Explican que se trata de un trabajo que aúna «creatividad, estética e imaginación» para generar imágenes atractivas de platos culinarios y de la gastronomía y la alimentación en general. Muchos creativos se están viendo seducidos por esta actividad profesional. Según las especialistas, es divertida, está bien remunerada y permite desarrollar las capacidades artísticas «trabajando con ideas aparentemente imposibles».

Laura Bustarviejo, cuya dedicación de 20 años le avala, quiere ahora compartir su conocimiento en el food styling para formar a nuevos estilistas de alimentos. Ofrece un training gratuito online a quellos a los que les pique la curiosidad por sumarse a esta tendencia profesional.

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Esta labor de profesionalización hasta ahora la desarrollaba a través de BeFoodstyler Academy, un proyecto del que es fundadora y que tiene el propósito de formar a foodstylers presencialmente por medio de experiencias prácticas de la mano de fotógrafos profesionales. A partir de la premisa de que aprender es más fácil trabajando, la intención de Laura es que sus alumnos «aprendan food styling haciéndolo y viviéndolo» para en pocos meses poder estar dedicándose a ello. 

La fotógrada Paloma Rincón, colaboradora en sus cursos, coincide con Laura en que «en las redes sociales hay más trabajo que nunca» y en que «crear más profesionales será beneficioso para todos». Según explica Laura Bustarviejo, los perfiles más afines al tipo de formación que ofrece son cuatro. Cocineros con inquietud por dedicarse a una profesión más creativa, bloggers que busquen aprender a mejorar sus fotografías y aspiren a trabajar con grandes marcas, profesionales de la publicidad y fotógrafos que quieran especializarse o ampliar sus servicios.

Kema Food Academy

Otro de los proyectos de formación que han surgido es el de Kema Food Culture, un estudio de fotografía centrado exclusivamente en proyectos relacionados con la gastronomía. Creado y dirigido por Marta Mauri, fotógrafa y directora de arte, y Diego Arenas, chef y estilista culinario, el estudio cuenta con su propia sección formativa, Kema Food Academy. Allí ofrecen tres tipos de formación presencial adaptada a las necesidades de cada alumno.

Disponen, por un lado, del Workshop presencial, donde se imparte un temario fijo para todos los asistentes. La Formación privada va dirigida a grupos reducidos y está adaptada a las necesidades particulares de los alumnos. Y, por último, cuentan también con Formación para restaurantes. Consiste en cursos especializados en fotografías para este tipo de negocio e impartidos en el propio centro de trabajo.

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«Hemos diseñado un proceso de enseñanza basado en nuestro trabajo con clientes reales», aseguran en la academia. En este sentido, la formación que ofrecen no busca solamente ayudar a mejorar las fotografías, sino también el rendimiento como estilista de cocina y la propia organización para poder afrontar la creatividad de una forma más sistemática y metódica.

«Enseñaremos a crear imágenes que despierten emociones y en las que la luz natural, el arte y los alimentos reales convivan en perfecta armonía», afirman sus creadores. El amor hacia la comida, la fotografía como medio de expresión y la calidad del proceso creativo son los tres ingredientes de esta academia a la hora de enseñar a enfrentarse a un proyecto «donde la comida es protagonista».

Food styling: trabajo de freelancers

En cuanto a la modalidad de trabajo de los estilistas de alimentos, la mayoría de ellos ejercen como freelance. Esto es así porque las empresas suelen necesitar estos servicios de forma puntual para ciertas campañas publicitarias, cambios de imagen o proyectos de branding y papelería corporativa. Pero no es algo que requiera un trabajo constante. Los honorarios de los profesionales del food styling, sin embargo, suelen ser bastante elevados: entre 300 y 1.100 euros por día de trabajo.

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En ocasiones, en estilista gastronómico puede ser, al mismo tiempo, un diseñador de eventos gastronómicos. En este caso, los conocimientos que se requieren son más amplios. Para afrontar este tipo de proyectos, el foodstylist debe tener también capacidad para diseñar y montar espacios gastronómicos. En este caso, su implicación abarcará desde la búsqueda de materiales, soportes o atrezzo para el espacio hasta la presentación, el diseño del layout o el montaje final. Por lo tanto, el estilista de alimentos tendrá la misión de actuar al mismo tiempo como interiorista. Deberá pues tener habilidad para construir escenarios reales y practicables, no únicamente sets para sesiones fotográficas.

Food stylers involuntarios: la fiebre foodie

Las redes sociales han hecho que, de pronto, el consumidor también sea una suerte de foodstyler sin pretenderlo. Genera contenidos gastronómicos continuamente, de forma cotidiana. Y según el caso, las imágenes tienen incluso calidad gráfica. Instagram y Pinterest son los grandes expositores de estas fotografía masiva, que ni siquiera se puede considerar aficionada, pues pertenece al ámbito personal, pero que supone un volumen y un impacto extremadamente grandes de los que se aprovechan las marcas.

Dentro de este contenido generado por gente corriente sin interés consciente en el food syling, está el que se genera en vídeo. Cocineros aficionados, bloggers gastronómicos y foodies comparten incesantemente sus recetas, sus platos preferidos y sus reseñas aportando siempre una gran cantidad de imágenes. 

A medida que se transformen los medios de difusión y expresión online, el food styling también se transformará para buscar la mejor manera de comunicar los alimentos. Solo hay que ver cómo han irrumpido los vídeos de recetas rápidas tipo Tasty, algo inexistente hace unos años. No nos debemos dejar engañar por la especificidad del estilismo gastronómico. Lejos de ser una disciplina repetitiva, en realidad no acaba nunca. Al fin y al cabo, la cocina es arte efímero. Y el estilista, quien lo inmortaliza.

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